El país

Las cartas sobre la mesa

 

CAPITAL FEDERAL, Mayo 22.-(Por Mario Wainfeld) Santa Fe y Capital, dos elecciones determinantes a las que se llega por caminos diferentes. El oficialismo con candidatos propios. La fórmula porteña kirchnerista, la mejor que llegó con sorpresa. El escenario capitalino, los precedentes, las encuestas. Santa Fe, ambiciones en juego. Y las boletas nuevas puestas a prueba.  

 

El cierre de listas de ayer en la Ciudad Autónoma (CABA) y las primarias de hoy en Santa Fe definen los candidatos en dos distritos bien relevantes, de modos bien diferentes. Las internas obligatorias y simultáneas, que desde este año regirán también en el ámbito nacional, son un avance institucional y un medio para dinamizar la participación e implicación ciudadanas. En la CABA, que se ufana de tener una normativa avanzada, primó la decisión de cúpula, de modo ampliamente transversal. Hasta los radicales, que son mandados a hacer para (y se deleitan con) organizar internas, resolvieron desde arriba. Ya en el ruedo, las dos competencias tienen postulantes de alto nivel y sus resultados pueden trascender las geografías provinciales.

 

En Santa Fe, Agustín Rossi y el ex canciller Rafael Bielsa puntean (en ese orden) en las encuestas para las internas del Frente para la Victoria (FpV). Si cualquiera de ellos ganara el kirchnerismo, por primera vez desde 2003, presentará en dos de las provincias más grandes sendos candidatos surgidos de su gestión nacional. En la CABA, la fórmula entera cumple ese paradigma. Hablamos de protagonistas surgidos del riñón del gobierno nacional, implicados en sus políticas y sus luchas desde el comienzo. Daniel Filmus y Carlos Tomada fueron ministros del primer gabinete del presidente Néstor Kirchner. El titular de Trabajo, batiendo todo record de permanencia, se mantiene en ese cargo.

 

Rossi se sumó a Diputados en 2005 y fue desde entonces jefe de bloque, en mayoría relativa y en minoría difícil. Bielsa fue canciller hasta 2005.

 

El dato no es baladí. Al kirchnerismo le ha costado hacer pie en las provincias, donde tiene aliados de perfil peronista-conservador popular, tipología que incluye al bonaerense Daniel Scioli. Otros son los apodados radicales K. Dirigentes consustanciados con las grandes líneas de la propuesta kirchnerista desde el vamos, prácticamente no existen. Arriman el bochín, sin pertenecer del todo, el chaqueño Jorge Capitanich y el entrerriano Sergio Urribarri.

 

El FpV da la impresión de ser competitivo en las dos provincias, en sintonía (aunque no en paridad) con el enorme repunte que tuvo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en ambas. En 2008, el campo santafesino y las calles porteñas abominaban a la mandataria y a su fuerza. En 2009, sus electorados trataron muy mal al FpV dejándolo apenas arriba del 10 por ciento de los votos. En 2011 el panorama es muy otro. El FpV saldrá mucho mejor que entonces y hasta podría triunfar en uno o en los dos. Desde luego, ningún futuro está cerrado, lo que también incluye la derrota en ambos. De cualquier manera, haber subido mucho y poder postular a dirigentes de probado compromiso y congruencia ideológica es, en este punto de la carrera, un avance considerable.

 

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La mejor baraja: La Presidenta escogió (en gran medida inventó) la mejor fórmula imaginable, dentro de lo disponible, para ofrecer a los porteños. La decisión de la extraña interna entre los dos designados y el ministro de Economía Amado Boudou se mantuvo encriptada hasta anteayer. Se especuló sobre su resultado y hasta sobre una fórmula Boudou-Filmus. Entre todos los cálculos y especulaciones previas, nadie imaginó la dupla que escogió Cristina Kirchner, que manejó las barajas que todos conocían, formando la mejor baza. La decisión política, eventualmente, es eso: disponer lo existente del modo más adecuado. A veces, se puede sorprender con una combinación tan sencilla como inesperada.

 

El favoritismo de palacio se inclinaba por Boudou, las encuestas siempre favorecieron a Filmus. Las objeciones al mejor posicionado se fundaban en su presunta falta de apego a las directivas de Olivos y la Rosada (Ley de Glaciares, candidatura testimonial) y a una cierta carencia de perfil peronista. Tomada, previa aprobación presidencial, se sumó a la interna para cubrir un flanco flojo de Filmus, remixando un perfil apreciado por los progresistas con una tonalidad y estilo cercanos al corazón y la simpatía de los peronistas.

 

La hipótesis, sensata, es que la fórmula puede interpelar a todos los sectores que podrían mirar con simpatía al

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