Por Martín López Lastra
Los sondeos electorales suelen ser resaltados por aquella parte interesada en hacer conocer ciertos resultados y censurar otros. No han sido de gran eficacia hace un par de años, con márgenes de error superiores a diez puntos, salvo una seleccionada y reducida cantidad de consultoras que han acertado finalmente dentro de los parámetros de calidad esperados.
Los estudios de opinión se han transformado, desde hace décadas, en un instrumento de acción política para la persuasión de indecisos, del votante que suele tener una conducta volátil y de aquellos que hasta último momento quieren resistir un resultado, pero luego terminan resignándose y se suben al tren del denominado "voto útil".
Se instala así la sensación, en muchos casos, de que la votación ya se realizó, que nada queda para hacer, porque se evaporó la incertidumbre.
Sin embargo, las encuestas siguen alimentando análisis, proyecciones de último momento y deparan algunas sorpresas.
Pero las muestras siguen siendo reducidas. Los métodos de consulta telefónica, que utilizan algunas consultoras, suelen ser cuestionados. Además, la respuesta que se hace en un día determinado puede variar de acuerdo a las noticias que construyen la agenda pública. Por caso, hay estudios que señalan que hasta un 30 por ciento del electorado puede cambiar su voto a último momento, con lo cual se derriba todo tipo de proyecciones.
Y realmente parece increíble la potenciación que se hace de las encuestas en muchos medios, como gran herramienta de estudio cuantitativo, cuando más del ochenta por ciento de sus predicciones en 2009 quedaron en posición fuera de juego. Para colmo no hubo explicación alguna para verdaderos horrores en sus pronósticos. Si la hubo, no produjo buena receptividad en la opinión pública.
Tal alusión sirve de introducción para hacer referencia a las últimas encuestas en
Algunos sondeos, ya colocan a Scioli con importante e insuperable ventaja, incluso por encima de cualquier postulación de candidato kirchnerista por la vía colectora como podría ocurrir con Martín Sabattella o la postulación, siempre en potencial, de Sergio Massa.
No hay certificación de que esta encuesta se haya realizado incluyendo en la consulta alguna eventual alianza o reagrupamiento opositor, como podría ocurrir con Francisco De Narváez y el radicalismo, e incluso con el acercamiento del PRO. O el lanzamiento de nuevos frentes de centro izquierda.
De todos modos, la metodología cuantitativa de investigación pública con vista a lo electoral, en