Partido de Pergamino

La Violeta vibró con el Dakar

PERGAMINO, Enero 17.-(Semanario “El Tiempo” reproducción de PergaminoCiudad) La prueba más dura del mundo en cuanto a rally se refiere, llegó a su culminación. El Partido de nuestra ciudad nuevamente se vio enaltecido con el paso de autos, motos y camiones de esta imponente competencia. En esta oportunidad La Violeta recibió a miles de pergaminenses y de vecinos de otras ciudades.

 

 Dos semanas después, con más de 9.600 kilómetros en el lomo, los participantes del Dakar Argentina- Chile le dijeron adiós a la edición 2011 del rally raid más exigente del mundo. El escenario fue el autódromo de Baradero, que recibió los últimos kilómetros de velocidad de la etapa 13. Allí, ante una multitud, unos pocos lograron alcanzar la gloria máxima del título: Nasser Al-Attiyah (autos), Marc Coma (motos), Alejandro Patronelli (cuatriciclos) y Vladimir Chagin (camiones). En tanto, otros muchos lograron su gran objetivo personal: completar la competencia. Por eso, hubo emociones de todo tipo.

 

Desde temprano, la gente comenzó a acomodarse en las zonas habilitadas para ver a los competidores en velocidad. La mayor parte eligió ubicarse contra el borde de una barranca, con vista al río, desde donde se podía ver casi todo el trazado armado para los últimos kiló­metros de la etapa, tal como se había hecho en San Juan. Pero previo a ese arribó gloriosos, los ases del volante debieron pasar por el Partido de Perga­mino, más precisamente por la localidad de La Violeta que el pasado sábado recibió a miles de fanáticos de este deporte o simplemente curiosos que no quisieron perderse la gran oportunidad de ver a las má­quinas en acción.

 

Con la llegada de lo primeros vehículos, la multitud, apostada en los distintos lugares permitidos por la organización, comenzó a vitorear y alentar el paso de cada moto, auto, cuatriciclo o de cada camión. Para muchos, el paso de los vehículos de mayor porte (los camiones), fue lo me­jor del espectáculo, para otros la pasada de Alejandro Patronelli se transformó en un hecho histórico ya que en definitiva sería el ganador en cuatri, pero también hubo muchos aplausos para el príncipe qatarí Nasser Al-Attiyah, vencedor en autos. En definitiva fueron horas de regocijo para los ojos, de apretar una y otra vez la cámara de fotos para sacar la mejor digital, el más colorido recuerdo. Chicos y grandes, familias completas, no se perdieron detalles de un espectáculo que volvió a aca­parar la atención del verano argentino y chileno, y también de los pergaminenses que por segunda edición consecutiva, pudo deleitarse con el paso del Dakar.

 

La definición

 

(Fuente: Diario Clarín). Cerca del mediodía del sábado, la pre­sencia en la zona de entrevistas del director del Dakar, Etienne Lavigne, y el volar bajo de uno de los helicópteros de la TV anunciaron la llegada del ya flamante campeón en motos, el español Marc Coma. “Estoy feliz, han sido dos semanas muy duras. Se lo dedico a todos los que están detrás de esto, sin ellos no sería nada”, afirmó sobre su KTM ni bien llegado a la zona de entrevistas.

 

Más tarde fue el turno de una cuestión casi familiar, de un traspaso de mando: bajo la atenta mirada de su hermano Marcos, Alejandro Patronelli llegó en su cuatri Yamaha dis­puesto a festejar con todo. Hubo abrazos, llanto, gritos, pura emoción junto a su equipo. “Se lo dedico a toda mi familia y en especial a Marcos y a mi viejo”, dijo emocionado tras sellar la última tarjeta de la especial 13. Luego fue a saludar a Sebastian Halpern, que se quedó con el segundo puesto de la categoría.

 

Otro que festejó fue Javier Pizzolito, el mejor argentino en motos, que se metió en el difícil top 20 del Dakar. Ovacionado por el público, el piloto de Honda se tomó una enorme revancha de lo que le pasó en enero de 2010, cuando su moto se incendió minutos antes de tener que llevarla a la rampa de salida. “Estuvo duro, muy duro. Pero llegar es impagable”, afirmó para luego añadir: “El piloto es sólo la cara visible. Este es un proyecto muy grande y podemos trabajar por más”.

 

Lo que era un ambiente difícil para fotógrafos, periodistas y camarógrafos pasó de compli­cación a caos con la llegada de los autos y del gran ganador de este 2011: el qatarí Nasser Al-Attiyah. El escolta del año pasado se sacó la espina y pudo festejar en la carrera que más quería ganar. Llegó a bordo de su VW Race Touareg 3 y se subió al techo, que terminó todo abollado, para celebrar junto a su navegante y el jefe del equipo, Kris Nissen. “Estoy muy feliz, es increíble”, dijo mientras la gente coreaba su nombre.

 

Poco antes había arribado el campeón saliente, el español Carlos Sainz. Junto a la má­quina número 300, el Matador fue claro y felicitó a Nasser, a quien le había ganado por muy poco en 2010 en una batalla que había sido muy similar a la de este año. “Es una carrera en la que sabes que, al menos un día, tendrás problemas. Si te tocan graves, estás fuera”, dijo el ex campeón mundial de rally. También hubo tiempo para emociones grandes con otro arge

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