Economía

En misa y procesión

CAPITAL FEDERAL, Enero 23.-( Por Alfredo Zaiat) Miles de productores asociados a dos de las entidades que conforman el grupo político denominado Mesa de Enlace Agropecuaria no deberían tener problemas con el precio que dicen que les pagan por el trigo. Pequeños y medianos adheridos a la Federación Agraria y a la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) estarían en condiciones de recibir el “precio pleno” (descontados retenciones y gastos de embarque) por sus granos.

 

Esas dos cámaras empresarias están vinculadas con Agricultores Federados Argentinos (AFA), en el primer caso, y a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), en el otro. Ambos tienen una participación activa en la compra de cereales y oleaginosas en el mercado, con elevada capacidad de acopio y de exportación. No sería razonable especular con que el nucleamiento de los federados y el de los cooperativistas estén perjudicando a sus propios productores trigueros.

 

El comportamiento opresivo de grupos monopsónicos (pocos compradores) es tradicional en la cadena de comercialización de productos agropecuarios. En estos días de conflicto con el trigo, también se registró una situación similar con chacareros de manzanas y peras en Río Negro. Por ese motivo, la asociación de pequeños y medianos para vender su producción es una herramienta defensiva ante abusivas políticas de precios de acopiadores, industria y exportadores. Los AFA y la ACA son una referencia de asociación, aunque el liderazgo de la protesta por el precio del trigo de dirigentes relacionados con esas entidades plantea interrogantes sobre el funcionamiento de sus respectivos circuitos de comercialización propios, las razones a la resistencia a la fiscalización estatal de las operaciones y la motivación política del lockout que hoy a la noche culmina.

 

Las páginas web de esas agrupaciones ofrecen información valiosa para conocer cómo intervienen cada uno de esos actores en el negocio agropecuario. En la de Coninagro se destaca que ejerce la representación gremial del sector agropecuario solidario y que en la actualidad existen unas mil cooperativas agropecuarias de primer grado, adheridas a más de una docena de federaciones de segundo grado. Afirman que esto representa a unos 120 mil productores empresarios asociados con cooperativas agropecuarias. Su presidente Carlos Garetto, cordobés oriundo de Leones, conocida como la Capital Nacional del Trigo, llegó a Coninagro como representante de la ACA. “Es un reconocido productor de trigo y ganado de Córdoba”, lo definen en su sitio de Internet.

 

La Asociación de Cooperativas Argentinas debería brindar tranquilidad a sus productores trigueros que dicen que no la tienen sobre el precio de la cosecha. La ACA es una cooperativa de cooperativas fundada el 16 de febrero de 1922, reúne a 160 cooperativas de primer grado de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y La Pampa. Sus dos objetivos fundamentales que esgrime son:

 

- La comercialización de la producción agropecuaria, incluida la industrialización y los servicios anexos, como logística, puertos y financiamiento, entre otros.

 

- La provisión de insumos para el sector agropecuario.

 

Es uno de los principales operadores de granos del país en la comercialización de cereales y oleaginosas, superando las 10 millones de toneladas anuales. “La comercialización interna de productos agrícolas, en su función de corredor, es una de las principales actividades de la empresa”, informa. Asegura que tiene por objeto ofrecer a las cooperativas el más amplio espectro del mercado de cereales y oleaginosas que se destinan a compradores de la industria, la exportación y el consumo. “La gestión de la ACA, como el principal corredor del país, permite ofrecer a las cooperativas, a través de un servicio integral, las mejores opciones para la comercialización de sus granos”, afirma. Se supone que se incluye garantizar el precio pleno a sus asociados productores de trigo.

 

Detalla que del total de cereales y semillas oleaginosas de la ACA, aproximadamente el 35 por ciento se comercializa en el mercado externo atendiendo en forma directa los requerimientos de las industrias y consumidores finales, siendo los principales productos trigo, maíz, soja, sorgo, girasol, arroz, harina de soja, aceite de soja, miel y jugos de frutas. Posee puertos propios en San Lorenzo y Quequén, instalaciones para embarcar la mercadería que tiene destino al exterior, los que “se encuentran equipados con la más alta tecnología”, elogia. Por ejemplo, en el Puerto de San Lorenz

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